LA ENFERMERA

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Sucedió hace muchos años, la noticia se corrió como pólvora, todos 

los periódicos hablaban de ello, fue un gran escándalo, los detalles no

están claros, hubo varias versiones, pero se los contaré tal como me
lo contaron a mí...

Una enfermera ya entrada en años llego a trabajar, para un excéntrico
millonario, oh perdón olvidaba mencionar, que todo esto sucedió en
Inglaterra, en un pequeño poblado cerca de la capital, ya saben de esos
pequeños pueblos donde todos conocen a todos, lo que hace más
terrorífico el asunto y más extraño, ya que nunca nadie sospecho lo que
sucedía ahí, cuando Bertha que era el nombre de la enfermera (por lo
menos en algunas de las versiones que han dicho, oficialmente los medios nunca
dieron su nombre) llegó al pueblo preguntando por la casa de Lord
Hamilton, todo el pueblo le contestaba, ah seguramente usted es la
nueva enfermera, la última se fue sin despedirse, si tan solo la pobre
mujer hubiera sospechado lo que le esperaba, seguramente hubiera
corrido en ese momento, pero desgraciadamente, éste no es esa clase
de relato, así que los que son débiles de corazón, todavía están a
tiempo de dejar de leer.

Uno de los hombres del pueblo se ofreció a llevar a la enfermera hasta la vieja casona que habitaba Lord Hamilton, la puerta la abrió un señor de avanzada edad, vestido muy elegante, era el mayordomo, que después de presentarse la llevo a un enorme
cuarto, que tenía todas las ventanas cerradas, era iluminado por una
pequeña vela, esto no le extraño a la enfermera, pues estaba
acostumbrada a cuidar a gente muy excéntrica, sabía que la gente
entre más dinero tiene más extraña es, una voz áspera y rasposa le
hablo desde la oscuridad, pues con tan poca luz apenas y podía ver la
persona frente a él, que le decía cuáles serían sus horarios y
obligaciones, ella a sus adentros pensaba lo difícil que resultaría
cuidar de alguien a quien no puede ver, pero desde la muerte de su
querido esposo tenía poco dinero, mucho tiempo libre, sus hijos y
nietos hace tiempo que se habían olvidado de ella, sus deberes eran
pocos, la paga muy buena así que no había razón para no quedarse
ahí, oh por lo menos era lo que ella pensaba, oh pobre mujer si hubiera
sabido lo equivocada que estaba, estaba muy equivocada.

Los días pasaron y poco a poco se fue acostumbrando a su nueva vida,
eran las noches lo que le molestaba, pues la servidumbre salía al caer
la noche y regresaba por la mañana, así que en las noches solo eran
ella y Lord Hamilton, fue la tercera o cuarta noche que despertó en la
madrugada, al escucharle que le pareció, alguien corriendo en el
pasillo, lo que resultaba imposible, pues en la casa solo estaban ella y
el señor de la casa, él llevaba años en silla de ruedas con trabajos.
Volvió a dormirse, al día siguiente le pregunto a su patrón si había
escuchado algún ruido la noche anterior, pero el refunfuñando le
contesto que seguramente había tenido una pesadilla, que sólo era
eso un mal sueño y nada más.

Las semanas siguieron pasando hasta esa noche, la fatídica noche en
que todo sucedió, eran casi las tres de la mañana cuando unos
fuertes golpes en la puerta despertaron a Bertha, lo que vio al abrir la
puerta nunca lo espero, una mujer semi desnuda y bañada en llanto le
suplicaba gritando. – Ayúdeme, ese hombre me quiere matar, la pobre
enfermera no podía creer lo que veían sus ojos, rápidamente las dos
salieron del cuarto y corrieron hacia la salida, pero en una casa tan
grande no tardaron en perderse, finalmente dieron con una puerta que
los llevo al sótano de la casona, desde que entraron un nauseabundo
olor a muerte llego hasta ellas, inútilmente trataron de buscar otra
salida, con las prisas por salir la enfermera había olvidado ponerse
calzado, pero como casi toda la casa estaba finamente alfombrada no
lo había notado, hasta que estuvo ahí, pues rápidamente notó que el
piso era de pura tierra, repentinamente un hombre entro al sótano con
una espada, rápidamente atravesó el pecho de la chica le había
pedido ayuda, con un fuerte movimiento tiro al suelo a la terrada
enfermera. - Lo tenías que echar todo a perder, ¿Por qué no te
quedaste dormida? Ahora tendrás que morir. La pobre victima al sentir
que eran sus últimos momentos tomo algo que estaba enterrado en el
piso y sin pensarlo golpeo a su agresor, muerta de pánico descubrió
que lo que tenía en la mano era una pierna humana...

Los medios no dijeron más, pero se rumora que Lord Hamilton había
fallecido años atrás y uno de sus nietos que había escapado de prisión
se hacía pasar por él, para cometer sus crímenes, oh por lo menos eso
es lo que he escuchado.


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